Debo reconocer que empiezo a creer en las casualidades, casualidades como la de conocerte. Que jamás quise, ni quiero, olvidarte, y si algún día lo intentara, no podría. Porque no puedes desprenderte de algo que ya esta en ti. De algo con lo que vives. Que solo una mirada basta para hacerte mío, y a la vez, yo tuya. Que adoro los lunares que dibujan en tu espalda mi lugar favorito, donde me quedaría horas y días susurrándote que te quiero. Que seguramente, no eres el amor de mi vida, quizás solo el de un par de días. Pero esos, esos días, son en los que me quedaría toda una vida.
Tan tú.
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